Lixiviar el sustrato según el medidor de conductividad eléctrica: ¿en qué valor?
La unidad de conductividad mmho/cm (mili mho/cm) está cayendo en desuso y se emplea, en su lugar, la unidad mS/cm (mili Siemens/cm) que es totalmente equivalente. O sea, 1 mmho/cm = 1 mS/cm.
Se emplea, a menudo, el µS/cm (micro Siemens/cm) - supongo que saldrá la letra griega mu delante de la S.
1 mS/cm = 1000 µS/cm
Los valores de conductividad habituales para un agua del grifo oscilan entre 0,5 mS/cm (500 µS/cm) y 2 mS/cm (2000 µS/cm). Prueba a medir tu agua del grifo.
Los conductímetros son medidores de conductividad (elemental) y como tales deberían indicarnos unos números de conductividad, es decir, mS/cm por ejemplo.
Pero existen aparatos que en el fondo son medidores de conductividad y que su escala nos da directamente un valor de ppm (partes por millón). Recordemos que 1 ppm = 1 mg/l (miligramo por litro).
En estos últimos se aplica un factor interno de conversión de conductividad a partes por millón. Este factor depende de los minerales que contenga el agua y por tanto puede ser cualquier cifra comprendida entre 640 y 700 según el tipo de sales - generalmente se toma el valor intermedio de 670. También he visto emplear el factor 550. El motivo es que unas sales dan unas disoluciones más conductoras que otras.
Dependiendo del ramo de actividad que se ejerza se utilizan unos u otros aparatos. Los técnicos de tratamiento de aguas utilizan ppm mientras que los agricultores se encuentran mejor midiendo mS/cm. En relación a las plantas, la medición de conductividad suele dar una orientación mejor que la medición de ppm cuando se trata de averiguar si las raíces estarán "cómodas".
En último término se trata de que la presión osmótica del agua del substrato sea mayor que la del interior de las raíces lo cual se cumple cuando la concentración exterior es menor que la concentración interior.
Existe una amplia gama de tolerancias de plantas a un elevado contenido de sales en el substrato. Las begonias, fuchsias y azaleas tendrán un techo relativamente bajo mientras que geranios y otras plantas admiten valores más altos.
Hay que recordar que el estado de riego influye sobre la concentración. Una maceta regada periódicamente pasará por momentos de abundancia de agua, en los que la concentración es más baja, y por momentos de sequía, en los que la concentración se dispara hacia arriba. Es decir, la gráfica de la concentración formaría un hermoso dentado de sierra. Incluso podría ser que las zonas altas de estos dientes de sierra dañaran a las raíces mientras que las zonas bajas resultaran menos o nada dañinas. Los supuestos daños serán más importantes cuando los períodos de sequía (más alta concentración) sean más largos.
De lo anterior comprenderemos fácilmente que si pensamos en un número de conductividad, este número solamente estará "quieto" en nuestra mente porque lo que es en la planta, varía continuamente.
Pero, a efectos prácticos, nos quedaremos con unas indicaciones que nos serán muy útiles.
Si utilizamos el método de percolación para extraer 50 cm3 de agua del substrato, los valores obtenidos siguientes nos darán una idea bastante exacta cómo están las cosas.
1 mS/cm : Hay muy poco abono. Ideal para semillas, esquejes y algunas orquídeas.
2 mS/cm : Substrato que comienza a acercarse al límite, hay que ir con cuidado pero todavía se puede añadir más abono. Hay que comenzar a ir con cuidado con los golpes de sed.
3 mS/cm : Substrato en su límite superior. Aparición de bordes necrosados en las hojas de muchas plantas. Los geranios todavía aguantan.
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Otro enfoque del conductímetro es para preparar disoluciones de abono y regar luego con ellas. Lo habitual es aumentar la conductividad del agua en 1 mS/cm.
Se mide el agua del grifo. Supongamos que da un valor de 1 mS/cm. Si vamos añadiendo abono soluble hasta alcanzar los 2 mS/cm (hemos aumentado 1 mS/cm con el abono) ya nos situamos en el límite de conductividad. Podemos regar con esa agua pero los sucesivos abonados llevarán al substrato hacia valores del orden de 3-4 mS/cm, lo cual es nefasto para muchas plantas. Por lo tanto se impone un lixiviado generoso entre cada abonado.
Es más, si el agua del grifo tiene una conductividad de 2,0 mS/cm o más, ¡ya no cabe abono! Es decir, empiezan los problemas serios.
De ahí que si uno dispone de un suministro de agua buena (menos de 0,5 mS/cm), las cosas se hacen mucho menos difíciles. Por ejemplo, de un osmotizador inverso.
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Hay otro detalle que quisiera comentar. Cuando diluyo ácido cítrico en mi agua de grifo y mido la conductividad antes y media hora después, se ve que la conductividad ha bajado un poco (el otro día me bajó de 0,82 a 0,75 mS/cm). Al mismo tiempo veo que el agua se vuelve un poco turbia (de un día para otro se ha formado un sedimento).
De ello deduzco que se ha formado algún compuesto insoluble. Recordemos que los insolubles ya no intervienen.
Este tema lo comenté hace tiempo y Niro Vizán dijo que no podía ser puesto que el citrato cálcico es soluble. Puede ser, pero hay algo que sedimenta y además disminuye la conductividad por lo que algo que antes era soluble ahora se ha convertido en insoluble.
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