
De nuevo gracias por las respuestas y sugerencias.
Jesus: ese esquema se corresponde con el que yo suelo utilizar. A veces, por eso, pongo más de una estaca en el patrón y he llegado a formar estupendos frutales casi con forma de vaso que, al cabo de los años, casi nadie diría que proceden de injertos. Del esquema sólo cambiaría un poco el hecho de retocar mucho la zona de contacto con el fin de que el contacto de madera con madera y, sobre todo, corteza con corteza sea lo más íntimo y limpio posible.
Mi afición a los injertos proviene de hace muchos años cuando, a la edad de unos 14, paseando en una localidad rural, asistí a una tala de todo un campo de viejos y descuidados almendros (con pocas almendras y sumamente amargas la mayoría). Dos hombres iban cortando los troncos a menos de un metro de altura con sierra manual y otros dos iban haciendo hendiduras con hacha, colocando 3-5 estacas por tronco y derramando un líquido negro caliente en las uniones, que luego se solidificaba quedando como goma. Los veranos de los años posteriores disfruté de unos tan jugosos melocotones que -- quizás contribuya el hecho de ser robados a escondidas -- ¡todavía hoy al recordarlo mis glándulas salivales se estimulan inundandome la boca!
Kira: me apunto la sugerencia pero... permitirá mi vecino y su paciencia la pesadez y machaconería que me caracteriza en lo relativo al cuidado y seguimiento del injerto? Es broma, pero no tanto...