Rosana: yo no soy ninguna entendida, eso ante todo. A continuación voy a decir una serie de burradas arriesgadas y no te voy a dar ningún consejo, así que si no te sientes con paciencia y sentido del humor no leas esto. Dirás tú: ¿y por qué demonios escribe si no tiene idea? Pues porque a lo mejor alguien que sí tenga idea se apiada de mi estupidez y me lo aclara. Me lo contaron una vez, pero hablando, y se lo llevó el viento. Si ahora me lo cuentan por escrito, pues ya no se me escapará.
Tus plántulas tienen todos los síntomas de una cosa que no sé lo que es ni como se llama (no estoy de coña, es que te lo juro que no soy capaz de explicarlo). A ver, hazte una tila antes de seguir leyendo porque te voy a liar, si no lo he hecho ya.
Me parece que esos clavelitos han estado excesivamente protegidos al principio de su vida. Y me parece que el abonado es prematuro, y que por mucho que abones las células larguiruchas que tienen no engordan y puede ser que necesiten más tiempo para asentarse, o incluso que se desarrollen así ya para siempre.
Mucha gente tiene unos semilleros estupendísimos donde las plántulas pasan demasiado tiempo, ay, no las voy a sacar todavía, ¿y si se me mueren de frío, de calor, de viento, de una mosca que pasa, de un qué sé yo? Entonces las plantitas se desarrollan larguiruchas y débiles por no me acuerdo que rollo de las células con no sé qué de la longitud de onda de la luz solar.

Qué mal lo estoy haciendo...
Enseguida has dicho que no es falta de luz. Bien, AHORA no es falta de luz, ¿pero lo fue, cuando empezaron, cuando nacieron, falta de luz de verdad, de luz solar y natural, no a través de un cristal?
A ver, lo intento otra vez: alguna vez que he sembrado y protegido en exceso las plántulas me pasaba eso. Un amigo (profesor de un ciclo medio de agraria que ya me ha demostrado varias veces que controla), me explicó algo, para mí complicadísimo, sobre la longitud de onda y que no es lo mismo el sol dentro de casa que fuera, ni la luz de una bombilla que de un fluorescente... Sólo recuerdo que la cosa concluía con que debía sacar inmediatamente las plantitas y olvidarme de ellas para que tuvieran un desarrollo normal. Efectivamente al cabo de unas semanas habían dejado de ser unos hilitos pachuchos y se pusieron estupendas. Mi colega me aseguró que unos días más de mimos y ya no habrían tenido solución. Desde entonces en cuanto brota el primer par de hojas pongo la maceta en la que vaya a ser su ubicación definitiva.
Me temo que es lo que os ha pasado. Olivia, has dicho que engordan muy despacio y han sido debilitados por plagas, pero me parece que el alargamiento y debilidad fue previo a las plagas y no consecuencia de ellas, más bien al contrario. También has dicho que han mejorado sin que hicieses nada especial, cosa que me llevó a sospechar que lo "especial" fue que los pusieses a la intemperie y te olvidases de ellos. Es el único remedio que se me ocurre.
Yo no abonaría, a lo peor lo único que conseguiría es quemar las raicillas.