Un amigo ha injertado un kiwi sobre una parra, ¿sabéis algo?
Opino lo mismo que Jalon y eberciano.
Aunque un injerto entre especies incompatibles parezca que ha agarrado, rápidamente el patrón sintetiza fito-anticuerpos contra el injerto y bloquea el paso de savia hacia el injerto, ahogándolo. Es lo mismo que pasaría si se transplantase un riñón de oveja en un jabalí o un riñón de babuino en un humano.
Esto siempre me hace recordar a mi abuelo paterno, en paz descanse, gran injertador, que, tras soportar varios días mis súplicas pidiéndole un azufaifo, cuyos frutos me gustan con locura desde niño, accedió a injertar una ramita de azufaifo sobre un espino albar, pues era lo más parecido que él creía a un azufaifo. Lo hizo por el sistema de Corona atándolo con cuerda de esparto y cubriéndo las heridas y toda la atadura con barro del mismo campo. El injerto agarró muy bien y brotaron las yemas. Yo tenía 8 años y cada día cogía la bicicleta y me desplazada dos kilómetros para ver el injerto. Creo que me viene de ahí mi gran afición a injertar. Cuando los brotes medían unos 10 cm. de repente se mustiaron y se secaron en dos días. Tuve un disgusto tremendo. No entendía nada. Ahora sí lo entiendo. Ocurrió simplemente un rechazo entre especies incompatibles genéticamente. El patrón espino albar movilizó todo su sistema inmunológico para desprenderse de lo que él identificaba como un intruso o un parásito.
Un saludo: Juan
|