Fecha de Ingreso: oct 2003
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Albahaca en invierno
MAS SOBRE ALBAHACA
El uso de las plantas tanto para alimentación como para remediar males es tan antiguo como la historia del ser humano.
Excavaciones realizadas en culturas propias de la Edad de la Piedra y Edad del Bronce tanto en Europa como en África, así lo atestiguan.
Las grandes civilizaciones de la Antigüedad basaron su desarrollo y progreso en un uso primordial de las plantas como alimento y medicina. Así, en las civilizaciones asiria, babilónica y fenicia, el código de Hamurabi (2.500 años antes de Cristo) recogía claras referencias sobre el uso de las plantas con ambas dimensiones (salud-enfermedad).
La civilización egipcia ya comerciaba con plantas medicinales y aromáticas (lino, ricino, cáñamo, sándalo, incienso…) en los años 2.300 antes de Cristo y conocía los usos y virtudes de un buen número de plantas medicinales (años 1.500 antes de Cristo), como tal consta en papiros y otros documentos escritos de la época.
Anteriores a todas estas civilizaciones, el Pentsao chino (2.700 años antes de Cristo) recoge un elevado número de plantas y drogas medicinales.
Pero aún podemos ir más allá en el túnel del tiempo. Los sumerios, de quienes se conservan en tablillas de arcilla los conocimientos que sobre plantas medicinales tenían, las utilizaban habitualmente, 3.000 años antes de Cristo. Damos un salto en el tiempo, hasta el auge de las culturas griegas y romanas. Sócrates, Platón, Aristóteles, Teofrasto, Dioscórides, Plinio, Galeno, Hipócrates todos ellos grandes filósofos y maestros clásicos dedicaron parte de su tiempo al conocimiento y estudio de las plantas llegando algunos a desarrollar tratados sobre varios centenares de plantas medicinales. Otro salto en el tiempo hasta finales del siglo XV. El “Nuevo Mundo” de los “descubridores europeos” nos permite entablar contacto, antes de asimilar y en cierto modo aniquilar, con múltiples culturas americanas (maya, azteca, inca…) hoy extintas en su mayoría. En todas ellas la utilización de plantas curativas por curanderos y chamanes era habitual.
Apenas llevamos un quinquenio del recién estrenado siglo XXI, en el I.E.S. El Calero pretendemos acercarnos al mundo de las plantas con respeto, admiración y buen uso de las mismas. No pretendemos otra cosa que recordar y valorar la cultura y el saber de nuestros ancestros, tanto a nivel planetario como insular, que consideraban imprescindible la presencia de hierbas medicinales, condimentarias y alimenticias al lado mismo de la casa, junto a la pila, bajo el árbol o en la orillita el camino, siendo el “agüita guisada” la mano de santo para cualquier dolencia cotidiana y una tacita de estas salutíferas hierbas medicinales, el saludo natural con el que se recibía en muchos pagos de nuestra tierra canaria a los visitantes.
Queremos que el I.E.S. El Calero, en esta misma línea y similar filosofía de apertura no solo al conocimiento sino a la convivencia y comunicación comunitaria, tenga su carta de presentación verde, curativa y alimenticia.
Para ello hemos desarrollado un huerto alimenticio y medicinal que nos permite tener a mano, frescos y sin tratamientos químicos, una serie de productos biológicos que favorecen el conocimiento de los mismos desde el mundo sensitivo.
El conocimiento sobre cada planta, usos y costumbres, así como el rescate de tradiciones y usos de las mismas de nuestros mayores será la piedra angular sobre la que se desarrollará todo el proyecto.
Dos maletas didácticas con una muestra de 80 plantas medicinales nos permiten acercar a los niños y jóvenes el mundo sensitivo de estas plantas. A través de talleres, actividades y juegos olfativos, visuales, gustativos y táctiles, las plantas habituales y de uso cotidiano en sus casas (manzanilla, poleo, pasote, marrubio, hierbahuerto, tila, ratonera, orobal…) estarán en su memoria sensorial y por ello más cerca de su corazón.
La información que en formato de fichas muy sencillas se expone de cada planta presente en la muestra debe ser tratada con cuidado y consultado a un fitoterapeuta a la hora de aplicarla. No olvidemos que junto a los efectos beneficiosos de todas estas plantas se unen, a veces, efectos indeseables y por lo tanto nocivos para la salud. No olvidemos tampoco que en el uso continuado de hierbas medicinales no está la panacea o curación a múltiples enfermedades sino en un estilo de vida sano y equilibrado donde la alimentación y nuestros hábitos de vida sean coherentes con el equilibrio del cuerpo. Es entonces cuando las hierbas desarrollan este efecto benefactor, donde los principios activos de las mismas mejoran las defensas de nuestro organismo, lo fortalecen y posibilitan un cuerpo más saludable.
Nombre común: Albahaca
Denominación científica: Ocimum basilicum
Descripción: pertenece a la familia de las plantas labiadas.
El tallo presenta una sección cuadrangular y puede llegar hasta medio metro de altura.
Las hojas son opuestas, ovales, apuntadas, casi lanceoladas, con el borde entero y pecioladas. Presentan un hermoso color verde y están profundamente perfumadas.
Las flores se disponen en racimos. Posee un cáliz tubular con el labio superior un poco mayor que el inferior y una corola también tubular con cuatro lóbulos poco marcados.
Usos:
La recolección se realiza en verano, en época de máxima floración.
Las partes utilizadas de la planta son las hojas y las extremidades floridas.
Aplicaciones: estomacales.
Se utiliza como infusión, como esencia, en zumos, como cataplasma, como condimento (tanto fresca como seca), en perfumería y en la fabricación de licores. Como uso externo, para ahuyentar a los mosquitos.
(*) José Manuel Espiño Meilan es profesor del IES El Calero y desarrolla un proyecto en el centro sobre la enseñanza a los alumnos de la Hiervas Medicinales.
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