Hace unos meses fui a casa de Luis (LD) de Málaga. Me ofreciño infinita hospitalidad y un montón de cactus y suculentas. Entre ellas, me regaló uno de sus Astrophytum asterias, quedándose algo sorprendido de que yo nunca hubiera tenido uno.

Muy contento con esta nueva planta, como con todas las demás, me fui a Castellón a trabajar y dejé el cactus en Zaragoza con los demás. Por teléfono le digo a mi pobre madre cómo se deben de cuidar. Le di una descripción bastante precisa de éste para que, a mediados de octubre, lo separase de los otros y lo pusiese bajo cubierto para que no le cayesen las lluvias. Ella me debió de entender mal y lo regó. Yo le comenté el error y le dije las necesidades básicas de esta especie, referente a cuidados en invierno. Me dijo entonces que me dejaba ponerlo en una buhardilla que hay arriba, con temperaturas frescas (10-15º) y sin regarlo desde entonces. De todos modos no debe ser esta la causa porque se regó esa vez a finales de octubre y la semana pasada estaba sanísimo y duro como una roca. Tenía un cuarto privilegiado, para él solo. Pero ayer subí y me encontré esto:

Ya se aprecia de lejos el color más amarillento, las necrosis, los bultos y hasta el moho en los bordes:

Y por debajo
¿Qué es lo que he hecho mal? ¿Cómo ha podido podrirse sin regarse? Ignoro la composición del sustrato, pero al parecer le había ido bastante bien los años anteriores. Ese capullo que mostraba ya nunca se abrirá.
¡Se acabó!

Me he cargado este astro, epithelantha, obregonia, lophophora, piaranthus, aloes delicados como el haworthioides, arenicola, polyphylla. Soy un manazas con los cactus delicados. Me voy a dedicar exclusivamente a Crassulas y Sedum, y aún de estos se me mueren algunos. Hasta que tenga bastante dinero para irme a vivir a Canarias
Bueno, necesitaba desahogarme. Taotra
